Cuando vivimos una experiencia abrumadora, dolorosa o negligente, el impacto no solo se queda en nuestros recuerdos: se queda registrado en el cuerpo y en el sistema nervioso.
A menudo, la terapia puramente hablada se queda corta, porque la parte del cerebro que procesa el miedo y el trauma no entiende de lógica. Por eso trabajo desde la Psicoterapia Integrativa Relacional y la Psicoterapia Sensoriomotriz, que nos permiten procesar el trauma de forma profunda, segura y respetando tus tiempos.
El trauma no solo surge de grandes catástrofes. A veces nace de dinámicas de apego difíciles en la infancia, de desatención emocional o de situaciones de alerta sostenidas en el tiempo. Suele manifestarse así:
En las sesiones no nos limitamos a analizar lo que pasó. Trabajamos también con tus sensaciones físicas, tus posturas y tus respuestas de supervivencia: lucha, huida o congelación.
Formación específica en Terapia Sensoriomotriz para el tratamiento del trauma.
Una primera sesión para conocer tu historia y ver cómo podemos empezar, sin ninguna prisa.